miércoles, 2 de noviembre de 2011

Remember the only way...

Ringo Starr and his All Starr Band, Auditorio Nacional, 1 de noviembre de 2011

Una chica con un saco rojo al estilo Sgt. Pepper está sentada afuera del acceso lateral del Auditorio Nacional por donde entran los artistas y personal, es poco usual ver fans esperando afuera de este inmueble, solo un Beatle puede lograr tal convocatoria. Curiosamente la mayoría son jóvenes, los cuales gritan de emoción al ver llegar una camioneta, Ringo hace la señal de amor y paz con la mano derecha.

Entra despacio rumbo a camerinos, dando un vistazo al famoso altar de la virgen de Guadalupe iluminado por veladoras, es el día de todos los santos, quizá lo sabe porque dice al grabar un video promocional que ha visitado México esporádicamente y que le encanta venir.

Tal vez en algunos relatos en este blog use mucho la frase “nunca imaginé que iba a…”, pero es lo único que puedo pensar al relatar el hecho de estar tan cerca de un Beatle. Desde que tengo uso de razón la música de los Fab Four me ha acompañado, en el radio en Universal stereo de camino a la primaria, con los discos los domingos en casa, en los viniles de un tío fallecido, en recuerdos felices y tristes, hay canciones de los Beatles que tienen un significado importante en mi vida.

Ahí estaba Ringo Starr, riendo, platicando, ya en el escenario luce distinto, una gran ovación en el Auditorio, me atrevo a decir que es la más fuerte que he escuchado en ese recinto. Salieron globos amarillos en “Yellow submarine”, tras él una estrella enorme, gran música de la All Starr Band, el público emocionado con cada canción de los Beatles, aunque son pocas.

En un camerino durante el show el contador sigue ajustando los números, un promotor revisa su Blackberry, algunos técnicos deambulan por los pasillos, entra un directivo y nos dice: ¿Qué hacen aquí?, hay un Beatle tocando allá afuera. Es por eso que dentro de mi labor aprovecho para salir a escuchar “Act Naturally” y “With a little help from my friends”.

Al final Ringo se retira rápido, directo a la misma camioneta hacia el hotel, ya nadie lo esperaba afuera, adentro la gente seguía gritando: “Ringo, Ringo, Ringo”. Aparte de la música y la experiencia nos dejó un gran mensaje: “remember the only way: peace and love”, de nuevo haciendo la señal de paz con sus manos.

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