lunes, 19 de enero de 2015

Adiós al Salón

Mi primera vez en el Salón 21 fue en su patio, un festival de ska en 1999, regresé para conocer su interior en el 2002 con la primera visita de los Strokes y el despertar extraño de los conciertos en México. Alguna expo donde tocó Zoé para aproximadamente 30 personas, y mejor y más inolvidable aquella visita de Slayer, mi primer contacto en directo con el “War Ensemble” aún con Jeff Hanneman al mando de la guitarra. Una gran noche de baile con Ladytron, una gloriosa noche con Deftones aún con Chi Cheng en el bajo.

Después vino el cambio de nombre a Vive Cuervo Salón, The Hives y una larga ausencia hasta la primera vez de Mew, mi primera visita a sus entrañas en el festival Va Por Chile con Los Bunkers y Los Angeles Negros , entrevistar a Devendra Banhart antes de salir al escenario, salir casi a las 4 de la mañana después de Faithless por culpa de la deficiente logística de las Sesiones con Alejandro Franco, el día de mi cumpleaños con Kashmir, una ruidosa noche con Megadeth, volver a ver a Anthrax esta vez como estelares y llegando tarde de su vuelo desde Guadalajara casi directo al escenario.

Def Con Dos en una larga jornada musical, conocer a Canek, lucha libre y bandas de ska, surf y posar en una foto con el cinturón del campeonato Rock y Lucha que eventualmente ganó el Villano IV, un gran concierto con Cannibal Corpse y The Agonist, ver al fin a Alice In Chains, volar con Tame Impala, departir con los muchachos de Kadavar y la calidad de Wolfmother, una noche retro con Orgy y Papa Roach y el gran final con la primera visita estelar de Papa Emeritus con Ghost y sus firmas en un póster como testigo de mi última experiencia en aquel lugar.

Los últimos shows a los que fui se vieron afectados por una serie de quejas de los vecinos, gente que llegó mucho después de haberse establecido el venue y adquiriendo caros departamentos con el riesgo de saber que serían molestados, el ruido ya estaba ahí, y no seguirá gracias a que prácticamente la zona está siendo devorada por los flamantes edificios licitados a cambio de jugosos sobornos para los funcionarios del gobierno, como suele pasar en las delegaciones en las que ha aumentado en unos años el cambio de uso de suelo en beneficio de las constructoras.

Otra desventaja es estar ya ubicado cerca del perímetro Carlos Slim, desde la llegada del Museo Soumaya y el Acuario Inbursa la afluencia de gente ha aumentado, eso sin contar Plaza Antara y el conglomerado habitacional de lujo que se está construyendo en el terreno donde estaba la tienda y corporativo Gigante.

Sospecho que eventualmente el José Cuervo Salón terminara siendo otro horrible edificio, y en el recuerdo quedarán todas esas noches inolvidables de música en su estado más puro. Muchas anécdotas, cumpleaños de gente de producción, noches de lucha libre, conciertos en los que vimos a músicos que ya no volverán, fiestas de fin de año con amigos quedarán hechos escombros para darle paso a la modernidad, mientras otros venues seguirán luchando contra los mismos lastres gubernamentales y corporativos.

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