Cuando cambias de computadora pierdes archivos, o en algún otro disco duro se quedan olvidados los textos que alguna vez aparecieron en un website, que también al verse renovado pierde testimonios. Eso sucedió con mi reseña de la presentación de Caifanes en el Vive Latino de aquel 9 de abril de 2011, hasta que una vez se me ocurrió googlear "Reseña Caifanes Vive Latino Alejandro Ramírez" y me encontré con este link de un blog que guardó mi texto que en su momento se publicó en el website del festival.
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Desde el anuncio en la conferencia de prensa de presentación
del Vive Latino 2011 sabíamos que terminaría de forma histórica. Saúl, Sabo,
Alfonso, Diego y Alejandro eran los personajes más esperados de este día, desde
antes de que comenzara su presentación la gente comentaba qué canciones no
podían faltar esta noche, o cuales querían escuchar. Sonó Azul casi morado en
honor a Rita Guerrero antes de que saliera la banda.
Todo comenzó con Diego Herrera frente al sintetizador
creando la atmósfera de “Será por eso”, se desató la catarsis, terminó la larga
espera, después de los rumores sobre rencores y la reconciliación ahí estaban
de nuevo, como la primera vez hace 24 años en Rockotitlan, Caifanes, en el
lugar donde faltaban: el escenario principal del Vive Latino.
“Mátenme porque me muero” complació al público que había
esperado desde temprano, desde hace años, y ante la euforia Saúl Hernández
dijo: “Raza, Caifanes a tus pies”. “Viento” recordó aquellos viejos tiempos
antes de la separación, regresaron en el momento ideal, la siguiente canción lo
decía todo, “Antes de que nos olviden”, haremos historia.
“Los dioses ocultos” habían escapado de las sombras, “Detrás
de ti” se escuchó en una sola voz, al igual que “Nubes”. “Piedra” terminó como
en el disco, “arriba el norte” mencionó Saúl en honor a la música y su legado.
Una constante de este Vive Latino fueron los homenajes a
Rita Guerrero, y Caifanes resumió el sentimiento en una frase: “Rita, te
queremos”, y comenzó a sonar “Ayer me dijo un ave”, también en honor al
fallecido Eugenio Toussaint, y para todos aquellos muertos sin justicia. Las
luces de encendedores y celulares en todo el Foro Sol eran como una noche
estrellada.
“Aquí no es así” y “Miedo” tampoco podían faltar, el solo de
guitarra de “Afuera” demostró que pese a los problemas de salud Alejandro
Marcovich no ha perdido la magia. Con “Nos vamos juntos” los círculos de amigos
abrazados brincaban y bailaban. Alfonso André en la batería y Sabo Romo en el
bajo daban el ritmo perfecto.
Después de un encoré Sabo Romo mencionó que el lunes
cumplirían 24 años de aquella primera vez que tocaron juntos, y que después de
tanto tiempo solo una cosa podía pensar de los Caifanes: “somos unos
chingones”.
“Negro cósmico” fue
una canción para fans, “Amanece” fue un mensaje para la multitud que no dejaba
de cantar: “solo muerto me podrán callar” decía Saúl Hernández, después de sus
llamados a la paz. “Hasta morir” provocó un baile lento entre algunas parejas,
“No dejes qué” fue una de las más coreadas de la noche, pero faltaba una, “La
célula que explota” fue una sola voz, la de aquellos que esperaron por esta
banda, la de aquellos que quisieron verlos de nuevo juntos una vez más, la de
otros que presenciaron historia, y que hablarán de esta noche por mucho tiempo.
“La negra Tomasa” fue la despedida perfecta, el baile unió a
los amigos, a las parejas, a los desconocidos, que al ritmo de esta cumbia
despedían este segundo día del Vive Latino 2011. Saúl, Sabo, Alfonso, Diego y
Alejandro agradecieron como nunca, el público como siempre, por este hecho tan
emotivo, por dejar atrás el pasado, la distancia, y por volver a pisar un
escenario, este, el más importante del rock nacional.
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