Nunca imaginas que un día caminas por el pasillo de
camerinos del Auditorio Nacional y ves a los Backstreet Boys vocalizando
mientras su guardaespaldas afroamericano de 2 metros y mil kilos te dice “i’m
sorry” porque no te dejaba pasar. Me pasa algo raro con ese tipo de artistas,
estás tan acostumbrado a verlos en fotos arregladas y en videos y tal vez el
mote de celebridades hace que pienses que miden 2 metros y que exhalan
ambrosía, pero cuando los topas en persona son simples mortales que también
engordan.
Show raro, ya que me resultó más divertido ver a Yuri, hasta
Arjona tenía mayor producción, sin músicos de apoyo y con un set acústico que
me pareció falso por la forma de tocar el bajo de uno de los integrantes, los
hits complacieron a las fans, las verdaderas estrellas de la noche, aquellas jóvenes
de los dosmiles que ahora organizan las tandas en sus respectivas oficinas, las
que cambiaron la revista Tú por el catálogo de Avón, pero que como bien logra
la música, no pierden la emoción por los coros, las coreografías, las letras
que les recordaron viejos amores y desilusiones, y la sonrisa que provoca ver a
sus ídolos que se resisten al ocaso.
Martes de Linkin Park en la Arena Ciudad de México en un
elegante palco VIP con asientos acojinados y mesero, ir a la arena es como ir
al cine a ver un concierto, tanta comodidad a veces incomoda como menciono en
mi reseña para Me Hace Ruido, más por el hecho de estar acostumbrado a la esencia
de los conciertos, el contacto con la gente, el estar cerca del escenario,
poder describir mejor las emociones in situ y no a kilómetros de distancia mientras
comes nachos con queso y te pones tu sudadera porque te molesta el aire
acondicionado.
Otra interesante noche de brechas generacionales, porque lo
que tal vez antes eran patinetas ahora son hijos que miran de reojo al padre
mientras headbanguea pensando: “estás haciendo el ridículo”, porque los padres
esperan a sus retoños afuera del inmueble. Hace 15 años era difícil imaginar
ver a las bandas en boga en vivo en México, y 15 años después se presentan la
misma noche, el negocio del espectáculo ha crecido para ese bien, y aunque no
seamos los mismos y ahora podamos comprar nuestros boletos en preventa y
comprar cerveza, la emoción por la música en vivo es la misma y tan necesaria.
Y para terminar: feliz 9° aniversario Indie Rocks, espacio en el
que he tenido la oportunidad de entrevistar, conocer, analizar y escribir al respecto
de lo que más amo. Ya son casi 2 años de textos y experiencias, y lo que más me
encanta es poder ver mi nombre en las paginas de una revista, cosa que en estos
tiempos ya es difícil con tanto blog.
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