lunes, 1 de junio de 2015

Apuntes de finales de mayo

“Am i cracking up, or just getting older?”

Nunca imagine ser partícipe del anuncio de la cancelación de un concierto y sucedió en un concilio entre los tour managers de Noel Gallagher, promotores, gerentes del inmueble, responsables de prensa y redes sociales. Alegando “razones imprevistas” sugerí que se diera la razón real: una enfermedad estomacal impediría que Noel se presentara aquella noche, y en voz del tour manager: ni en las épocas de Oasis había cancelado un show de esta forma.

Después de esperar un parte médico ya nada se pudo hacer, no se pudo re-agendar la fecha debido a la planeación del tour, y el descontento de la gente fue comprensible, pero los insultos y agresiones hacia Noel fueron infundados ya que no se trató de un capricho, en verdad no podía tocar.

Hasta las 5 de la tarde del otro día Noel decidió que podría tocar, pero no se le veía completamente saludable, y sin dar más detalles, solo mencionó que el día anterior todo había estado de la chingada. (Pueden checar mi reseña del show en Indie Rocks).

Hay veces que uno mismo no puede levantarse de la cama o salir a la calle por la enfermedad, Noel es un simple mortal como todos a pesar de ser una celebridad, ellos también son completamente suceptibles a una infección estomacal, cosas imprevistas que destruyen situaciones planeadas como itinerarios de vuelo, reservaciones, y lo peor de todo, la esperanza de poder vivir la experiencia en vivo de un concierto.

XV años pareciendo de XV Años

Conocí a Panda como la respuesta local a Blink 182 y el boom del happy punk en MTV,  me parecieron graciosos. Luego seguí con mi vida y escuchando diferentes cosas hasta que les perdí la pista, “los Malaventurados No Lloran” fue el último esbozo de lo que para mi gusto era agradable a la escucha, ya después leí que hicieron un unplugged y siguieron su camino.

Estar en su concierto de aniversario me hizo entender que muchos de sus fans crecieron y se olvidaron de ellos, y los que ahora los celebraron, algunos incluso, apenas iban naciendo cuando la banda ya había sacado su primer disco. La noche del mercado juvenil no pudo haber comenzado mejor con Allison en el escenario, otra banda que comprende que su condición es tocar para el público joven, porque cuando crecen se olvidan o hasta les da vergüenza aceptar que les gustaban bandas como esta, que solo se diferencian del pop por el hecho de colgarse guitarras y tocar en vivo.
Ese público joven que sigue consumiendo es clave en la historia del negocio musical, desde los años del joven Elvis hasta la maquinaria detrás de Justin Bieber, los adolescentes que se dejan llevar por lo que les dicen que es lo mejor a comparación de buscar su identidad, consumen y obligan a sus padres a comprar boletos, discos, revistas o hasta kits de maquillaje.

Quisiera dimensionar el éxito de Panda en el respecto del rock nacional, pero ante sus historias de plagios les resto credibilidad pensando que en efecto siguen siendo un buen negocio, porque musicalmente no me parecen tan atractivos, si lo fueron para mi ya pasó esa etapa, y si pretenden seguir siéndolo para el panorama actual veamos cómo toman el hecho de seguir haciendo “música para chavitas” (como los de Allison se refieren a su obra, y conste que no lo dije yo, escuché de buena fuente que es lo que piensan).

La dinastía Aguilar.

Antonio Aguilar es sinónimo de tradición en la música regional mexicana, su hijo Pepe, aprovechando los viajes a Estados Unidos de gira con el show ecuestre de su padre don Antonio, fue consumiendo la música que encontraba en las tiendas de discos, más que nada Pink Floyd.

El pequeño Pepe enfundado en traje de charro cumplía con su papel de heredero de un legado, pero con una guitarra eléctrica emulaba a David Gilmour. Pasaron los años y el mundo de la música evolucionó a su favor, y a la par de las tradiciones y armando su propio estilo, dio a la balada ranchera y al pop una nueva cara.

El Auditorio Nacional fue sede del debut de sus herederos, que como él mencionó, espera que sigan en el camino de la música, haciendo lo que quieran, tocando lo que quieran, pero con buen trabajo y no solo con la intención de la fama. Mariachi, popurrís de Vicente Fernández, Meme del Real, una gran versión de “Arriba quemando el sol” con una potencia tal que grupitos como Los Daniels, que dicen que hacen rock, deberían tomar como ejemplo.

Un par de integrantes de Los Bunkers como músicos de apoyo, banda sinaloense al final para rematar una noche que fue marcada por el escepticismo de su lado experimental cuando la gente solo escuchaba atenta y absorta, y de la emoción cuando cantaba o se paraba a bailar al ritmo de la tambora. De cualquier forma Pepe Aguilar demostró que es más importante para la historia de la música mexicana a comparación de aquellos que a base de conocer a la gente correcta o de hacer proyectos de covers de Morrissey insisten en ser reconocidos como salvadores de la música hecha en México.

Y como gran final de este post lo que dijo Pepe Aguilar: "Hace años mi familia hacia 2 semanas seguidas de shows en El Palacio de los Deportes, ahora cualquier bandita se emociona por tocar ahí".

Y luego de escuchar aquello sonó en mi cabeza: "sooomooos PANDAAA!!!!!"

Grande Pepe...Aguilar...no el otro que se roba las canciones.

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