“Apoya la escena” dicen por ahí, pero si las bandas locales
siguen sonando peor que cuando ensayan en el cuarto de la azotea de la casa de
la abuelita del baterista (porque ahí es donde tiene su batería y es un gran
problema moverla a otro lado).
4 olvidables bandas después, aunque solo vi una y media a
pesar de haber llegado al tiempo que se supone que Revocation iba a tocar, al
fin comenzaron su set en aquel shithole (asi le digo de cariño) mejor conocido
como el Alicia, agradable lugar para ese tipo de conciertos, pero no para ir
cada fin de semana a beber cervezas quemadas.
“The Hive” para demostrarle a los amateurs de qué se trata
tocar, cómo se debe sonar, porque no es culpa del PA, es el mismo para todos,
más no las guitarras, la lírica que va más allá de la simple furia adolescente.
“Teratogenesis” para dejar en evidencia el profesionalismo en la batería, 2
semanas después perdieron a su titular y el suplente demostró que puede tocar
en cualquier banda, admirable después de ver al talento local pelear con el
acomodo de sus atriles.
De principio a fin lecciones de cómo sonar y tocar, riffs
malditos, sudor en los dedos, ampollas tienen aquellos que no pueden, ganas
sobran a aquellos que bien lo saben, David Davidson y sus dedos como patas de
araña recorriendo nuestras caras a media noche cuando el insomnio nos asusta.
“Dismantle the dictator”, que se caiga el avión que llevará
400 ojetes a Francia, que se le rompan las alas a la gaviota. “Madness Opus” toda
la noche, “With Trails” para decir adiós y dejarnos destrozados y ansiosos por
más, pero fue para lo que nos alcanzó en un lugar tan lejano y pequeño, en un
espacio tan reducido y con poca gente que aprecia a estas bandas tan grandes y
tan poco conocidas.
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